Sí, mi pregunta hoy es clara, ¿has desayunado hoy? Vamos a hablar hoy de la importancia del desayuno. Tras reflexionar
un poco me he dado cuenta de que he tenido mucha suerte en mi educación en
cuanto a la alimentación, pues hábitos como el desayuno siempre me lo han
inculcado de tal manera que para mí es impensable no desayunar. SIEMPRE, y
cuando digo siempre es siempre, hay hueco para desayunar y si me levanto tarde
quizá no me peine como me gustaría, pero siempre desayuno. Es por ello que ni
que decir tiene que considero esta comida como la más importante del día.
Soy
malagueña, andaluza, y ya sabéis que aquí el desayuno tradicional es pan con
aceite. He de admitir que también tengo eso bastante arraigado y es parte de mi
desayuno casi a diario. Para desayunar de manera completa, como podemos ver en
el folleto “el desayuno es lo primero” debemos incluir fruta, cereales y lácteos.
En mi caso, generalmente me hago un zumo de naranja, un vaso de leche con un
poco de café o cereales tipo cebada y una tostada o un bollo pequeño con aceite
y tomate. A veces también como jamón serrano, a veces pavo, a veces queso… Y
otras cambio el pan por unas galletas, pero creo que en cuanto a alimentación
me cuido bastante. Y por suerte no es algo que haya aprendido ya de mayor, ya
os digo que lo tengo bastante interiorizado ni recuerdo desde cuándo. Creo que
cualquiera de esas combinaciones sería una buena opción para un niño de 3 a 6
años. Quizá para un niño más pequeño, de 1 a 3 años, habría que adaptarlo a su
grado de adaptación a los alimentos sólidos y quizá cambiar la tostada por unas
galletas tipo María o algo así. En cuanto a la variedad, creo que la monotonía
y el aburrimiento es algo que afecta mucho a los niños con lo que considero que
habría que variar más para hacerlo algo atractivo para ellos. Al final de este enlace vienen varias ideas más para variar el desayuno que me han parecido muy
acertadas.
Considero
que en cuanto a hábitos saludables, tanto familia como escuela tenemos papeles
fundamentales. Yo siempre recuerdo el tiempo de desayuno en familia con mis
hermanos antes de ir al colegio (el único que faltaba era mi padres por motivos
laborales pero estaba siempre el fin de semana) como un buen momento en
familia, como cada una de las familias, y de hecho es algo que echo bastante en
falta ahora que vivo sola. En el colegio, además, teníamos también un momento
en el “recreo” en el que también compartíamos un espacio para comernos “el
bocadillo” juntos. Los profesores lo compartían con nosotros y lo recuerdo como
algo muy positivo.
Aunque
esté ya más que dicho, hay que predicar con el ejemplo y la mayoría de los
niños aprenden imitando a aquellas figuras que consideran modelos a seguir. Una
de esas figuras principales es el maestro/a y, por tanto, nuestro papel y
nuestra responsabilidad en cuanto a la adquisición de hábitos saludables, entre
ellos el desayuno, es crucial.
Así que ya sabéis, ¡a dar ejemplo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario