viernes, 26 de junio de 2015

¿Has desayunado hoy?

Sí, mi pregunta hoy es clara, ¿has desayunado hoy? Vamos a hablar hoy de la importancia del desayuno. Tras reflexionar un poco me he dado cuenta de que he tenido mucha suerte en mi educación en cuanto a la alimentación, pues hábitos como el desayuno siempre me lo han inculcado de tal manera que para mí es impensable no desayunar. SIEMPRE, y cuando digo siempre es siempre, hay hueco para desayunar y si me levanto tarde quizá no me peine como me gustaría, pero siempre desayuno. Es por ello que ni que decir tiene que considero esta comida como la más importante del día.

Soy malagueña, andaluza, y ya sabéis que aquí el desayuno tradicional es pan con aceite. He de admitir que también tengo eso bastante arraigado y es parte de mi desayuno casi a diario. Para desayunar de manera completa, como podemos ver en el folleto “el desayuno es lo primero” debemos incluir fruta, cereales y lácteos. En mi caso, generalmente me hago un zumo de naranja, un vaso de leche con un poco de café o cereales tipo cebada y una tostada o un bollo pequeño con aceite y tomate. A veces también como jamón serrano, a veces pavo, a veces queso… Y otras cambio el pan por unas galletas, pero creo que en cuanto a alimentación me cuido bastante. Y por suerte no es algo que haya aprendido ya de mayor, ya os digo que lo tengo bastante interiorizado ni recuerdo desde cuándo. Creo que cualquiera de esas combinaciones sería una buena opción para un niño de 3 a 6 años. Quizá para un niño más pequeño, de 1 a 3 años, habría que adaptarlo a su grado de adaptación a los alimentos sólidos y quizá cambiar la tostada por unas galletas tipo María o algo así. En cuanto a la variedad, creo que la monotonía y el aburrimiento es algo que afecta mucho a los niños con lo que considero que habría que variar más para hacerlo algo atractivo para ellos. Al final de este enlace vienen varias ideas más para variar el desayuno que me han parecido muy acertadas.

Considero que en cuanto a hábitos saludables, tanto familia como escuela tenemos papeles fundamentales. Yo siempre recuerdo el tiempo de desayuno en familia con mis hermanos antes de ir al colegio (el único que faltaba era mi padres por motivos laborales pero estaba siempre el fin de semana) como un buen momento en familia, como cada una de las familias, y de hecho es algo que echo bastante en falta ahora que vivo sola. En el colegio, además, teníamos también un momento en el “recreo” en el que también compartíamos un espacio para comernos “el bocadillo” juntos. Los profesores lo compartían con nosotros y lo recuerdo como algo muy positivo.

Aunque esté ya más que dicho, hay que predicar con el ejemplo y la mayoría de los niños aprenden imitando a aquellas figuras que consideran modelos a seguir. Una de esas figuras principales es el maestro/a y, por tanto, nuestro papel y nuestra responsabilidad en cuanto a la adquisición de hábitos saludables, entre ellos el desayuno, es crucial. 

Así que ya sabéis, ¡a dar ejemplo!

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